Tayrona, Toda Una Experiencia Inolvidable!
Nadie se puede imaginar lo que vivi en el Tayrona, Arroz de Musica, Ataque de Serpiente, de todo pero aquí esta lo que les prometí!
Las cosas salieron mejor de lo que lo esperaba, un fin de semana, solo uno bastó para encender la magia que andaba tras los andamios del mar.
Como ya saben me fui de pequeñas vacaciones, si, ya lo se, paso de vacaciones, pero ante tanto estrés hay que desestresarse, ¿no? así que el viernes 13, salí a las 8 a.m. de mi casa, directo a clases de Medios Masivos y Conflicto, una clase de 3 horitas, luego una de Finanzas de 2 horitas y luego me embarque en una travesía a uno de los parques mas hermosos que tiene Colombia, el Parque Natural Tayrona.
Ese viernes viajamos hacia la ciudad de Santa Marta a la casa de uno de mis amigos, para luego al día siguiente salir tempranito, madrugados.
El sábado a eso de las 6 30 ya todos estábamos despiertos, listos con pinta de guerreros y dispuestos a viajar en bus para llegar al parque. Al llegar, pensé que sería fácil, pues no lo fue, yo tengo un pésimo estado físico, pues no hago mucho ejercicio, el terreno estaba mojado todavía de la lluvia de ayer y fue una caminata de hora y media entre subidas, bajadas, rocas, casi resbaladas, lodo, de todo, siempre con una botella de agua, mi equipaje pesado y cansada, roja por la sofocación y gotas de sudor por doquiera, mi parte citadina me decía: “no lo lograrás” y la parte nueva de mi me decía “este es un proceso y tienes que hacerlo para ti”; Wow, fue increíble, a pesar de estar casi ahogándome logré disfrutar del camino, era como un bosque, solo podía imaginarlo de noche, sería perfecto para una película de terror, también observe animales hermosos.
Al caminar y caminar, comencé a sentir el sonido de las olas del mar, estábamos cerca y no podía aguantar al llegar a ver de que se trataba este paraíso de cual todos hablan. Al llegar a la primera playa, decidimos acampar allí, rentamos unas hamacas (se cuelgan para poder dormir suspendidas en ellas), dejamos nuestras cosas el kiosco, nos cambiamos y salimos a dar un paseo.
No entra la señal de los celulares, no hay televisores, carros, es el paraíso terrenal, 0 stress!
Son muchas playas, van una seguida de las otras, se demora unos minutos en llegar de una a otra, pero cada playa es diferente y tiene una magia que de verdad atrapa.
El primer día fuimos a la piscina, una playa de arrecife que esta bloqueada por arrecifes y las olas del mar no entran con tanta corriente; allí abrimos una cajita de vino, nos bronceamos, tomamos fotos, disfrutamos del paraíso y nos dejamos llevar por la belleza.
A eso de la tarde regresamos a nuestra playa, en la ida paramos por una de las playas, estaba muy tranquila y sola, así que aprovechamos a ver que encontramos en las profundidades, a ver que bellezas submarinas andaban por allí.
Llegamos cansados a nuestro kiosco, fuimos a bañarnos en las duchas comunales, nos pusimos algo de ropa fresca, nos untamos “NOPIQUEX”, para que no nos picara ningún bicho, comimos algo de atún que habíamos llevado en lata, con galletas de miel y maíz, tomando mucha agua. Al rato caminamos hacia el otro lado de la playa a ver si encontrábamos rocas, caracuchos, palos de madera y demás cosas en la orilla del mar. Al anochecer hicimos una fogata, habíamos llevado “malvaviscos” y entre hablar, tomar vino y observar las estrellas fue una noche increíble, yo allí, no lo podía creer, estaba maravillada con lo que me rodeaba. Yo lleve mi discman, como lo tenia metido en un recipiente redondo de cocina, Faru decía que era “Arroz de Música”, así que escuché música hasta dormirme, nos acostamos temprano, ya que estábamos muy cansados, hicimos mucho ese primer día.
Llovió toda la noche, así que hacia un frió espectacular, yo, la más friolenta de todos, me estaba congelando, pero pude dormir toda la noche. Mientras todos dormíamos, en la madrugada, me desperté, la cabeza de un caballo estaba metida en nuestro kiosco, me metí un susto, casi meto un grito, menos mal que Faru estaba en la punta y espantó al caballo, claro, se nos había olvidado cerrar nuestra basura y que susto que nos dimos.
Al día siguiente el sol nos abrazo con sus cabellos, no tenia reloj pero asumo que eran como las 6 de la mañana, nos levantamos con ganas, todo un nuevo día, nos cambiamos, recogimos alimentos para cocinar y nos fuimos en un viaje hacia la playa nudista, planeamos todo un almuerzo, no piensen mal, llevamos pastas con salchichas para cocinarlas allá. La playa nudista es la última playa visitada por la gente, queda lejos de donde estábamos así que hicimos mucho ejercicio caminando entre playa y playa y entre el bosquecito también.
Al llegar allá, ya teníamos como hambre, solo comimos galletas con atún antes de salir, así que estábamos bastante agotados, lo primero que hizo Faru fue meterse en la playa, luego entre yo y lucho se quedó afuera, que pena con el, el tan tímido; total la pasamos delicioso, pasamos largas horas en esa playa, cocinamos, tomamos vino, comimos pastas con salchicha en salsa de pasta de tomate y supercoco (dulce colombianos de coco), ejejejeje, si le echamos supercocos, que risa, además mientras Faru además se nos quedaron los platos así que comimos en hojas del árbol que nos daba sombra y cogimos la comida con palitos que estaban enterrados en la arena, como palitos chinos, realmente fue bastante divertido.
Regresamos a nuestra playa en la tarde, pero mientras llegábamos, nos quedamos en playa cabo, donde Faru hizo diving, yo solo un poquito, lucho se quedo en la orilla, total el atardecer estaba hermoso, pero los mosquitos ya comenzaban a matarme.
Al llegar al campamento ya había oscurecido, fuimos por pan horneado en horno de leña, esos panes con arequipe y otros con bocadillo y queso (deli), fuimos a los baños comunales, esta vez me bañe con los hombres, el de las mujeres estaba cerrado, habían unas viejas nada que ver bañándose y chismeando, así que me metí en el de los hombres, luego “NOPIQUEX”, obviamente no podía faltar, me fui al kiosco a cambiarme y me puse a escuchar música, algo de Cerati, de Fito, Jarabe de Palo, Calamaro; ese día comimos alguito de frijoles en lata con tocino y quedamos en la profundidad del sueño, estábamos tan cansados luego de tantas caminatas; el primero en caer fue Faru, luego lucho y creo que después yo.
Llovió toda la noche, el clima delicioso, al levantarnos (bien temprano) ya me estaba entrando la melancolía, ya no sabia que hacer, no quería irme, el tiempo fue muy corto, pero ya era hora de disfrutar las ultimas horas. Nos cambiamos, salimos a la playa que queda enfrente de donde estábamos, al ladito de las rocas grandes y allí estuvimos bañándonos, bronceándonos y disfrutando del paisaje que no queríamos dejar atrás, ya el dinero se nos estaba acabando, solo teníamos para regresarnos a Santa Marta, así que era tiempo de partir.
Nos bañamos, nos vestimos, arreglamos todas las cosas para salir, además, comimos atún, maíz, lo que quedaba de galleta, fuimos devolver las hamacas que habíamos rentado, y pues nos dirigimos partir.
Eso es todo, el resto es historia, encontre mi lado interior, reflexioné, sentí tanta paz, el parque me cambio la vida, si antes era medio hippie, ahora soy más, dejando a un lado de vida de citadina, me gustaría vivir en medio de solo naturaleza y obvio con mi ipod nuevo (la bautizé Ámbar), jejeje.



anastasia dijo
esto esta muy largo y como me duelen los ojos lo leere mañana. necesito que me llames de un ola no tengo mins, tengo que contarte algo urgente.
3 Noviembre 2006 | 03:48 AM